Cuando hablamos de intoxicaciones graves en animales de compañía, el etilenglicol es uno de los tóxicos más letales y traicioneros. Su sabor dulce puede resultar atractivo para perros y gatos, pero basta una pequeña cantidad para provocar una intoxicación fatal si no se detecta y trata a tiempo. En este artículo te explicamos qué es, cómo actúa en el organismo, qué síntomas provoca y qué papel juega el diagnóstico toxicológico en estos casos.
¿Qué es el etilenglicol?
El etilenglicol es un compuesto químico líquido, incoloro y con sabor dulce, utilizado principalmente en anticongelantes y refrigerantes de vehículos. También puede encontrarse en otros productos como disolventes, pinturas o fluidos de calefacción.
Aunque no tiene olor, su sabor dulce puede resultar atractivo, especialmente para los perros.
Este producto es de fácil acceso en hogares, garajes o talleres, lo que lo convierte en una fuente común de intoxicación accidental, e incluso intencionada, en animales domésticos o salvajes.
¿Qué animales son susceptibles de intoxicarse?
Los perros son los más susceptibles a este tipo de intoxicación, debido a su curiosidad y tendencia a ingerir líquidos con sabor dulce. Los gatos, aunque menos propensos a beber de forma indiscriminada, también pueden intoxicarse —incluso con cantidades mucho menores debido a su menor tamaño corporal—.
La dosis tóxica se estima en:
- Perros: 2-6 mL/kg
- Gatos: 1-2 mL/kg
Esto significa que un perro de 10 kg podría intoxicarse con apenas medio vasito de chupito. En gatos, unas gotas podrían bastar para causar daños irreversibles.
¿Cuándo es más frecuente la intoxicación?
La intoxicación por etilenglicol suele ser más común en los meses fríos (otoño e invierno), cuando aumenta el uso de anticongelantes. Sin embargo, los casos pueden presentarse en cualquier momento del año, ya que el producto suele almacenarse durante todo el año en garajes y trasteros.
Además, el etilenglicol ha sido tristemente utilizado en casos de intoxicación intencionada, por lo que su detección e identificación precisa es aún más importante.
¿Cómo actúa el etilenglicol en el organismo?
Una vez ingerido, el etilenglicol se absorbe rápidamente en el tracto digestivo y se metaboliza en el hígado. Lo peligroso no es solo el compuesto en sí, sino sus metabolitos, como el ácido glicólico y el oxálico, que son altamente tóxicos.
Estos metabolitos provocan:
- Daño neurológico (efecto depresor sobre el sistema nervioso central).
- Acidosis metabólica (alteración grave del equilibrio ácido-base).
- Daño renal agudo (necrosis tubular).
- Edema pulmonar.
El resultado final, si no se interviene a tiempo, suele ser la insuficiencia renal y la muerte.
Fases clínicas de la intoxicación por etilenglicol
Los signos clínicos varían según el tiempo transcurrido desde la ingestión:
- Fase neurológica (30 min – 12 h)
- Letargo, somnolencia
- Marcha inestable (ataxia)
- Náuseas y vómitos (a veces verdosos)
- Aumento de la sed y la micción
- Aspecto «como si estuviera borracho»
- Fase cardiopulmonar (12 – 24 h)
- Taquicardia
- Respiración acelerada (taquipnea)
- Empeoramiento neurológico, posibles convulsiones
- Coma
- Fase renal (24 – 72 h)
- Dolor abdominal
- Vómitos y diarreas profusas
- Depresión, anorexia, letargo extremo
- Disminución del volumen urinario (oliguria) o ausencia (anuria)
- En muchos casos, la muerte sobreviene en esta fase
Diagnóstico: el papel clave del laboratorio veterinario
El diagnóstico precoz es fundamental. El tratamiento solo es eficaz si se inicia en las primeras horas tras la ingestión, por lo que ante la sospecha es vital actuar de inmediato.
Además, es importante para descartar otros agentes tóxicos que pueden provocar síntomas similares y despistar en el diagnóstico precoz.
Tratamiento:
No existe un antídoto específico fácilmente disponible en España, pero el etanol o el fomepizol pueden bloquear la metabolización tóxica del etilenglicol si se administran a tiempo. La fluidoterapia intensiva, el control de la acidosis y el soporte renal son imprescindibles. En casos graves, puede ser necesaria la diálisis.
Prevención:
- Guarda los anticongelantes y productos químicos fuera del alcance de los animales.
- Si derramas líquido refrigerante, límpialo inmediatamente.
- Elige productos sin etilenglicol cuando sea posible (existen alternativas con propilenglicol, menos tóxicas).
- Y, sobre todo, actúa rápido ante la sospecha. El tiempo es un factor determinante.
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